Mariano Blázquez “Pardito”: el arte como impulso vital y proyecto colectivo
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por Manuel Bonilla para And-Art Works Magazine
Un creador popular, cercano y profundamente humano
La figura de Mariano Blázquez “Pardito” trasciende el marco del artista de taller. En su entorno es un personaje popular, querido y profundamente reconocido, alguien que genera movimiento, conversación y comunidad. Su gran simpatía, energía vital y cercanía hacen que conecte con personas de todo tipo, desde vecinos y artesanos hasta artistas, técnicos o instituciones. Pardito no crea en soledad: su obra nace del contacto con los demás, de la conversación, del trabajo compartido y de una confianza radical en la capacidad transformadora del arte.
Artesano–artista: transformar todo lo que cae en sus manos
Pardito es un artista autodidacta, hecho a sí mismo desde el trabajo, la observación y la práctica constante. Su condición de artesano–artista es uno de los pilares de su lenguaje creativo. Todo material es susceptible de ser transformado en obra: papel, pintura, madera, hierro, piedra, plásticos, restos industriales u objetos encontrados. Nada se desecha sin antes ser mirado. Pardito reinterpreta, recicla e integra cualquier elemento que llega a sus manos, dotándolo de una nueva función poética y expresiva.
Materia, textura y reciclaje como emocionalidad contenida
Desde una perspectiva curatorial, su obra se sostiene en un uso consciente y equilibrado de la materia. En pintura, introduce arenas, cargas y texturas que aportan cuerpo y densidad, pero siempre desde la medida: sabe cuándo intervenir y cuándo dejar reposar el color. En escultura, cualquier material es sujeto de ser incorporado en su proceso creativo, la madera o el metal —siempre reciclado— se trabaja aceptando la oxidación, el desgaste y las imperfecciones no se ocultan: se aceptan como parte del relato, como signos del paso del tiempo y de la vida real. En el collage, los distintos materiales rescatados conviven en un proceso de integración intuitiva. La materia nunca satura: dialoga con el vacío, con el gesto y con la estructura, construyendo obras donde lo matérico y lo sensible conviven en tensión armónica y emotiva.
En sus pinturas, la naturaleza y el paisaje no aparecen como imágenes reconocibles, sino como experiencias emocionales. Campos de color, formas abiertas y ritmos cromáticos evocan horizontes, tierras y atmósferas que remiten más a la memoria que a la geografía. Pardito no pinta lo que ve, sino lo que recuerda y siente, construyendo un lenguaje expresivo donde el color actúa como energía y como estado de ánimo.
Obra monumental y proyectos compartidos
Su pasión por las obras monumentales y los proyectos en espacios abiertos tiene que ver con esa necesidad de compartir. Pardito disfruta de los retos grandes, de los llamados proyectos “imposibles”, de aquellos que implican a su entorno social y transforman el espacio común. Es un impulsor nato de iniciativas culturales colectivas, reinterpreta personajes, escenas y grandes iconos de la pintura clásica, trasladando obras de Velázquez, Goya y otros maestros al volumen y al hierro. Es un emprendedor de ideas que no se conciben desde el despacho, sino desde la acción, el trabajo manual y la colaboración.
Una obra con alma para el coleccionista contemporáneo
La obra de Mariano Blázquez “Pardito” conecta especialmente con quienes buscan algo más que una imagen: buscan verdad, proceso, energía humana. Cada pieza conserva la huella del tiempo, del gesto y de la vida que la rodea. En And-Art Works, su trabajo se presenta como una propuesta auténtica dentro del arte contemporáneo español: obras con carácter, con historia y con una profunda carga emocional, pensadas para convivir con los espacios y acompañar a quienes las eligen a lo largo del tiempo.